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¿Por qué hablo de esto si yo no se bailar?



Por Keith Dannemiller


(Texto leído en la presentación del libro Cuerpos en movimiento. La danza como ritual urbano, de Sandra Hordóñez. 26 de agosto de 2023. Biblioteca Vasconcelos. Ciudad de Mexico).


Cuando Sandra me pidió para presentar su libro tan maravilloso, tenía yo una pregunta para ella. Moi? ¿Un servidor?

¿Por qué me elegiste a mí para hablar de tu libro de fotografías sobre danza? Cuando platicamos, le dije: "no soy la persona más indicada para hablar de danza por la sencilla razón de que no sé bailar". No bailo muy bien. Soy muy torpe. Mi sentido del ritmo es más o menos, pero los pasos siempre han sido difíciles para mí.

Cuando era niño, no sabía bailar. Fui a una escuela católica. Las monjas siempre nos vigilaban. Comenzamos a organizar nuestras propias fiestas lejos de la mirada atenta de las hermanas. El único problema era que nosotros, mis amigos y yo, no teníamos movimientos de baile. No sabíamos los pasos. Pero, por suerte, el baile de moda era The Twist. ¡Ese baile no tenía pasos complejos! Fui salvado por un acontecimiento de la historia y un fenómeno social. Pude participar, pude invitar a una chava a bailar. Pasar el rato. Hablar, presumir, fumar…cigarros.

Estas fotos de Sandra me hicieron recordar lo que hacía en esos bailes ‘clandestinos’. Nuestros peinados, nuestra ropa, la oportunidad de vacilar con amigos. La satisfacción de romper algunas de las rigurosas reglas de la escuela católica. En el libro se dice, "La danza propicia encuentros. 'conecta lo íntimo con lo colectivo’“. Aunque no lo sabía, esto es lo que estaba aprendiendo. No los pasos de un vals, o un jitterbug sino la alegría de la conexión y el tiempo compartido con amigos y amigas a través de una pista de baile. Y lejos de las monjas. Así que agradezco la oportunidad de estar aquí para hablar, no de mis intentos de bailar a mi propio ritmo chueco - más bien sobre este libro que me ha regresado a mi primera experiencia con el baile y al recuerdo de todo lo que significó para mí. Esa es mi conexión personal, mi historia personal de la danza. Como dice el texto de Hayde: "detras de cada persona que baila hay una historia que se materializa en esa invocación histórica y colectiva que provoca la danza".

En otra página afirma: "Cada imagen de danza es una manifestación corporal y un dato histórico". La danza es historia viviente, por ejemplo, la historia del danzón. En Haití en 1791 hubo una revuelta de esclavos. Había migración de terratenientes franceses a Cuba, a la parte oriental, alrededor de Santiago con sus esclavos y sirvientes. Los africanos también trajeron consigo la fascinación por la contradanza francesa y añadieron sus propios toques y cambios rítmicos. Tras la proliferación de los haitianos y su nuevo baile en la isla y luego como consecuenica del comercio entre Cuba y Veracruz, el danzón llegó a México. Muy pronto, los jarochos lo trajeron a la Ciudad de México. Las fotografías de Sandra evocan ese viaje histórico desde Haití a Cuba hasta el México de hoy, a través de los momentos y movimientos que encarnan sus imágenes. Contemplar algunas de sus fotografías es arraigarse a la realidad actual de la Ciudad de México y al mismo tiempo retroceder en el tiempo. La danza es la traducción de la emoción. Una forma no verbal de expresar sentimientos. Las fotografías de Sandra son el lenguaje visual de la emoción que encarna la danza.

Me llama la atención las tres primeras fotos. La portada: los punks y su desmadre. No son neutrales, expresan con el arma suave del slam, lo que esta jungla urbana les ha dado. Es como decir con sus movimientos "¡TOMA!” Con sus posibilidades para mí y la banda. John Berger habla sobre cómo la fotografía abarca tiempos: pasado, presente y futuro. La foto del Salón Los Ángeles es un ejemplo contundente de su interpretación. El pasado que representa la pista de baile del salón. La madera bellamente pulida por los millones de pasos que la han pisado. El presente en el momento de la foto, la gente hablando, mostrando la importancia del factor social en el ritual de la danza. El futuro simbolizado por la pista vacía. Sabemos lo que viene cuando suene la música, pero por el momento es pura posibilidad, la esperanza incrustada en el ritual de la danza.

La tercera imagen, contrapuesta a la biografía de Sandra que encarna la pura alegría de la danza. Una foto, cien por ciento de la dicha. Estas tres imágenes distintas nos dan una vista previa contundente de lo que podemos esperar en el resto del libro.

¿De dónde viene este ritual urbano? Lo que constituye un ritual – “Ceremonia solemne que consiste en una serie de acciones realizadas según un orden prescrito”. Esta definiciónn normalmente se aplica a un grupo o, en términos antropológicos,a una tribu. Antes, las tribus solían definirse por lugar, por territorio. Hoy las tribus son el resultado de intereses comunes y compartidos. Ejemplos: los que coleccionan muñecas Barbie; los que fuman mota en el parque en frente de la iglesia San Hipólito; los que jugan con Furries; los que bailan slam. Los que bailan slam y fuman mota. Creo que los rituales asociados con la danza están fuertemente ligados a la idea de tribu y lugar.

Hay el libro de Héctor de Mauleón, La ciudad que nos inventa. No dice "inventó". No es algo estancado en el pasado. Su idea es que la ciudad sigue reinventando y definiendo quiénes somos. La danza como ritual urbano chilango es parte de quienes somos (¿qué otra ciudad conocen ustedes que tiene bailódromo?). El ritual de la danza que aquí nos muestra Sandra es a la vez reflejo de este lugar - con sus multitudes de tribus - y al mismo tiempo es responsable de la invención de la gran ciudad como la describe Mauleón. Cada día nos movemos al ritmo de esta ciudad. Lo que vemos en los salones, plazas y lotes baldíos es una amalgama, reformateo y refinamiento del caótico movimiento callejero que nos rodea. La danza nos brinda un espacio para convivir y experimentar la alegría y el dolor de ser ciudadanos de esta metrópoli.

Esto es exactamente lo que nos muestran las fotos de Sandra. Ella no es una observadora objetiva que mira desde afuera; no, no. Se ha sumergido en los ritmos y las melodías; ella ha convertido en parte de esos cuerpos en movimiento. Ese es uno de los verdaderos placeres de ser fotógrafa: en la acción de tomar una fotografía puedes profundizar tanto en un proceso que parece trascendente. Creo que Sandra ha sabido ir más allá de nuestra cotidianidad para documentar una faceta importante de la danza: el intento de soltar nuestras ataduras terrenales; perdernos en otro donde estamos cautivados por la música, seducidos por el potencial del ambiente. La danza nos conecta con algo "allá arriba" más grande que nosotros mismos. Algo espiritual. Y de eso trata precisamente este libro y de lo que nos muestra. Las mejores imágenes de Sandra aquí son traducciones en dos dimensiones de momentos y movimientos etéreos y trascendentales.

A, b, c, tan fácil como uno-dos-tres. Como cantaba Michael Jackson. Mucha gente mira un libro de fotografía así. A-concepto. B-fotos. C-libro. Eso es y a la vez no. Porque es más bien de la A a la Z, con muchas paradas y piedras en el camino.

Comenzando con la parada de letra A: amor. En fotografía todo debería empezar con el amor. Después, una parada en la letra C: compromiso, curiosidad. Letra E: emoción. Lo que el fotógrafo sintió en ese momento debería traducirse a través de la imagen. E: entendimiento. H: honestidad. P: perseverancia. T: técnica, testigo. Y terminando con Z zozobra. Creo que es necesario tener un poco de ansiedad y tensión cuando uno hace sus fotos.

Hoy en día tenemos que hablar y contemplar el problema de la inteligencia artificial, que destruye el tiempo, uno de los elementos esenciales y definitorios de la fotografía. También elimina el motivo por el que fotografío: una búsqueda de la realidad que habito; una exploración epistemológica. Así es como llego a comprender el mundo que me rodea. La inteligencia artificial en la fotografía elimina esa fuerza vital.

Sin embargo, pienso que mientras haya libros como Cuerpos en Movimiento, de Sandra, no tenemos que preocuparnos por la inteligencia artificial. Este sí es un libro de verdad y de verdades.



Ciudad de México

Agosto 2023 


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